Le pedí a Claude cada foto mía que hay en internet
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Le pedí a Claude que buscara cada foto mía publicada en internet y volvió con sitios donde aparezco sin permiso. La auditoría tiene cuatro partes: un inventario con todas las variantes de mi nombre, el conector de Chrome para que navegue solo, la búsqueda inversa de imagen y las cartas de eliminación citando la ley que aplica a cada sitio.
No empecé esto por privacidad. Empecé por curiosidad, que es peor, porque la curiosidad no te prepara para lo que encuentras.
Lo que la gente cree que es su huella digital
Casi todo el mundo cree que su huella digital son sus redes sociales. Que si pones el perfil en privado, ya está. Es al revés. Tus redes son la única parte que todavía controlas. El problema es el resto: los directorios que copiaron tu dato hace años, las fotos donde alguien te etiquetó, el foro que abandonaste. Nada de eso se cierra desde una configuración, porque no es tuyo. El contexto ayuda a entender el tamaño: California mantiene un registro público de data brokers, empresas cuyo negocio es recolectar y vender información personal de gente que nunca interactuó con ellas. Están inscritas. Tienen licencia. No es un mercado negro, es una industria regulada.
Este sistema es el que enseño dentro de la comunidad MÁQUINA IA: las estaciones, los gates y el código que lo sostiene.
El inventario, y el detalle que lo cambia todo
El primer prompt es simple: pedirle a Claude que busque tu nombre completo, tus nombres de usuario y tu correo, y liste cada sitio donde apareces separando perfiles viejos, fotos etiquetadas, menciones y directorios. El detalle que cambia el resultado no está en el prompt, está en lo que le das. Si le das solo tu nombre real, te devuelve una sola cara del problema. La mitad de lo que existe está indexado bajo un usuario que creaste hace quince años y del que ya ni te acuerdas: el apodo del correo de la universidad, el nick de aquel foro, el nombre sin segundo apellido. Después conviene pedirle que ordene la lista por riesgo, según si el sitio expone tu dirección, tu teléfono, tu correo o solo tu nombre. La lista sale larga y no todo pesa igual.
La mitad que ninguna búsqueda de texto encuentra
Esta fue la parte que no esperaba. Tu cara aparece en sitios que jamás escribieron tu nombre. La foto de un evento al que fuiste. El artículo del periódico local. La galería de una empresa donde trabajaste. Nada de eso sale buscando texto, y todo eso sale con una búsqueda inversa de imagen, que es una función que Google ya ofrece: devuelve los sitios web que contienen esa imagen o una similar. Con el conector de Chrome, Claude deja de leer resultados y empieza a navegar: abre las páginas, entra a los buscadores de personas y recorre los resultados. Es una función en beta disponible en los planes de pago. Y el cruce de las dos listas es lo que de verdad importa. Los sitios donde apareces en la búsqueda de texto y en la de imagen no tienen menciones sueltas tuyas: tienen una ficha armada, con nombre y con cara.
La trampa del botón fácil
Muchos directorios ofrecen un botón que dice no vender mi información. Eso no es lo mismo que eliminar. En la ley de privacidad de California son derechos distintos y están enumerados por separado: el derecho a saber, el derecho a eliminar y el derecho a excluirse de la venta. El botón fácil casi siempre es el último. Te sacan de la vista pública y conservan el registro, y basta con que compren una base nueva para que vuelvas a aparecer. Pide eliminación, con esa palabra, y pide por escrito la confirmación de que el registro se borró.
Las cartas, que es donde Claude gana de verdad
El último paso es pedirle que escriba una solicitud de eliminación personalizada para cada sitio, citando el reglamento europeo o la ley de California según dónde esté alojado. El derecho existe: el reglamento europeo lo llama derecho de supresión, el derecho al olvido. No es un favor que pides, es una obligación que tienen. Y una carta que cita el artículo correcto se procesa distinto que un correo pidiendo por favor. Ahí está el valor real, y no es la magia: es que hace el trabajo aburrido sin rendirse en el sitio número quince.
Lo que no hace
Claude no hace reconocimiento facial y no escanea tu cara. La búsqueda inversa la hacen herramientas públicas que ya existen; lo que hace Claude es navegarlas por ti, juntar los resultados y redactar las solicitudes. Y esto no se hace una vez. Los directorios compran bases nuevas y te vuelven a listar. La auditoría es semestral o no sirve de nada.
Preguntas frecuentes
- ¿Claude puede reconocer mi cara en una foto?
- No. Claude no hace reconocimiento facial ni escanea tu rostro. Lo que hace es navegar las herramientas públicas de búsqueda inversa de imagen que ya existen, juntar los resultados que devuelven y redactar las solicitudes de eliminación por ti. La búsqueda la hacen esas herramientas, no el modelo.
- ¿Necesito plan de pago para hacer esta auditoría?
- El inventario por búsqueda web y la redacción de las cartas funcionan sin extensión. El conector de Chrome, que es el que permite que Claude abra las páginas y recorra los buscadores de personas por su cuenta, está disponible en beta en los planes de pago. Sin él la auditoría es más manual, pero se puede hacer.
- ¿Qué diferencia hay entre pedir opt-out y pedir eliminación?
- Son derechos distintos. El opt-out te excluye de la venta de tus datos, pero el sitio conserva el registro completo internamente y puede volver a mostrarte si compra una base nueva. La eliminación pide que el registro se borre. Usa la palabra eliminación y pide confirmación por escrito de que se ejecutó.
- ¿Cada cuánto hay que repetir la auditoría?
- Cada seis meses es un intervalo razonable. Los directorios de personas compran bases de datos nuevas de forma continua y te vuelven a listar aunque hayas conseguido que te borren. Guarda el prompt del inventario y la tabla de seguimiento en un documento para que la segunda vuelta te tome minutos y no una tarde.